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27 de noviembre de 2010

Leer a los compañeros

Con motivo de la celebración de la Semana del Libro en el IES Ilíberis, ubicado en Atarfe (Granada), la responsable de la biblioteca concibió la idea de reunir a un grupo de alumnas y alumnos para visitar todas las aulas del centro y leer a sus compañeros textos literarios seleccionados cuidadosamente: mitos, poemas y cuentos. En esos días, los primeros quince minutos de cada clase estuvieron dedicados a la lectura y a la escucha. He aquí una experiencia bien inteligente, que ayuda a entender la lectura como un ofrecimiento, como una invitación cercana y amistosa.

23 de junio de 2008

Puerta de la poesía

Todos los lunes, en la puerta de la biblioteca del IES Ilíberis de Atarfe, Granada, la profesora Andrea Villarrubia coloca un poema. Tiene como desafío no repetirlos nunca. De ese modo, y a lo largo de los años, se suceden ante los ojos de los alumnos poemas muy plurales, cuya minuciosa selección otorga a esa antología un extraordinario valor. Son numerosos los jóvenes que los leen cada semana y retiran luego de la biblioteca una copia del poema para conservarlo si, por algún motivo, los ha conmovido o les ha llamado la atención. Algunos incluso los encuadernan, sin ser del todo conscientes de que con ese gesto están coleccionando versos de autores que de no ser por ese regalo semanal difícilmente llegarían a conocer: Ángel Crespo, Alejandra Pizarnik, José Ángel Valente, Märta Tikkanen, Rainer María Rilke, Julia Uceda, Ángel González, Wislawa Szymborska...

La mera posibilidad de acercarse a las palabras de esos escritores constituye un privilegio, pero lo es más si se hace de un modo regular, distendido, expectante. Aparte de la edad en que las descubren, cuando más sensibles se muestran los jóvenes a los sentimientos y las complejidades de la vida, lo primordial de esas lecturas es el carácter gratuito que poseen. Nadie
les obliga a nada, nadie les reclama nada. Los poemas se colocan en la puerta para quien quiera leerlos, para quien considere que pueden ser motivo de reflexión o conversación. Los libros de los poetas seleccionados están siempre al otro lado de la puerta, esperando a quienes decidan leer o saber más.

Con esa costumbre, la biblioteca escolar de ese instituto cumple con creces una de sus fundamentales misiones: poner los textos literarios más intensos y reveladores al alcance de todos. Es una tarea cívica antes que académica. Universalizar la inteligencia y la emoción humanas, hacer ver a los jóvenes que en cada uno de ellos anida la posibilidad de igualar esos logros, es uno de los mayores cometidos de la educación pública. Sentirse convidados a ese conocimiento es algo que se aprecia quizá más tarde, cuando las experiencias cotidianas hacen ver que no es fácil toparse con las mejores voces, que no siempre la maravilla está al alcance de la mano, aunque parezca que todo es una cuestión de dinero y poder. Sólo entonces se comprende la suerte de haber tenido cerca a alguien empeñado en poner ante sus ojos, semana tras semana, las palabras más hermosas, más alentadoras.