El proyecto, iniciativa de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, trata de investigar seriamente las repercusiones de los libros electrónicos en las bibliotecas y las prácticas lectoras. Sobre el futuro del libro o, para ser más precisos, sobre el libro del futuro, las interrogaciones son todavía más abundantes que las certezas y las alarmas siguen teniendo más audiencia que los razonamientos. No hay muchos estudios fiables y coherentes que nos permitan vislumbrar de qué modo se verá afectada la lectura en las próximas décadas con la sucesiva implantación de los nuevos dispositivos electrónicos: cómo leeremos en ellos, qué clase de textos acogerán preferentemente, qué tipos de lectores promoverán, para qué prácticas de lectura los utilizaremos, qué métodos pedagógicos serán necesarios en adelante... No ha transcurrido un tiempo suficiente desde la aparición de los libros electrónicos, o de los iPad, como para poder esbozar razonablemente el inmediato porvenir. Hoy por hoy, las especulaciones son más prolíficas que la reflexiones. Por eso, proyectos como este Territorio eBook, que quiere indagar los efectos reales de los libros electrónicos en las bibliotecas, los centros escolares y las universidades, son especialmente oportunos y alentadores. A ustedes corresponde explorar ese territorio, pleno ya de sugerencias y consideraciones, pero les adelanto que uno de los aspectos que más me han llamado la atención es la naturalidad con que los lectores mayores, a los que se les supone más reacios a estos nuevos artefactos, acogen y usan los libros electrónicos. Sus manifestaciones desmontan muchos prejuicios que aún afectan a la lectura digital.
Estoy seguro de que van a sentirse algo más lúcidos al término de la exploración.