He aquí algunos de los libros favoritos de Elisa.
Uno de ellos es Tú grande y yo pequeño, escrito e ilustrado por Grégoire Solotareff. A Elisa le complace mucho la relación entre el león y el elefante, las transformaciones que sufren ambos, las diferentes perspectivas en que los coloca el paso del tiempo. Uno es pequeño, pero puede ser grande; lo grande hoy, puede ser pequeño mañana.

Los cuentos contenidos en Historias de ratones de Arnold Lobel los ha escuchado numerosas veces, pero eso, lejos de cansarla, la estimula. Sigue queriendo que se lo lean. Ahora le gusta adelantarse a lo que va a llegar, completar las frases o los diálogos de los personajes, contar las historias a medias con su madre. Hace tiempo que se sabe el libro de memoria, pero en ello reside su placer.

Otro de sus libros preferidos es ¡Qué bonito es Panamá! de Janosh. La historia de amistad y cooperación que protagonizan el pequeño oso y el pequeño tigre es maravillosa, ciertamente. Los dos pequeños aventureros por tierras ignotas siguen poblando su imaginación.

En estos días, Elisa está entregada a las peripecias de un personaje inolvidable, Miguel, el niño travieso salido de la imaginación de Astrid Lindgren, creadora de otro personaje igualmente memorable, Pippa Mediaslargas. Sus aventuras la tienen seducida.
Sí, la aproximación a la lectura y la escritura comienza con la voz materna o paterna. Es el oído por donde penetran los primeros asombros, las primeras revelaciones. Y así parece entenderlo Elisa.