Quien afirma esto es Geertrui, la 'abuela' holandesa de Jacob Todd, el protagonista adolescente de la novela Postales desde tierra de nadie, escrita por Aidan Chambers.
En realidad he copiado esa cita como presentación de un libro del que hace tiempo quería hablarles. Y lo hago lamentando de entrada la poca fortuna que ha tenido en nuestro país, porque hablo de un libro que pocos han leído y pocos lo podrán hacer en el futuro, salvo que se remedie su fatídica situación. Y que no es otra que su invisibilidad, su desaparición del mercado. No me gusta hablar de un libro que no está ya al alcance de los lectores, aunque para compensarlo están las bibliotecas o las librerías de lance o los amigos afortunados. El libro se publicó en España en 2001 y lo hizo Muchnik Editores, editorial ya desaparecida, y desde entonces el libro entró en ese metafísico estado de 'referencia sin objeto'. Es decir, existe pero no se ve. Pero si hablo de él es porque, si he de ser sincero, tengo la vana ensoñación de que alguien lea estas palabras y, si tiene amistades o influencias en el mundo editorial, haga gestiones para que vuelva a ser publicado.¿Y por qué habría de publicarse de nuevo? Sencillamente, porque es una muy buena novela de ese impreciso género llamado 'literatura juvenil'. Es, en verdad, una novela fronteriza, capaz de interesar por igual a jóvenes lectores y a lectores avezados. Yo la leí con mucho gusto y mucha atención. Y la he recomendado siempre que he podido, a sabiendas de su incorpórea situación. El protagonista, Jacob Todd, un joven de 17 años, es un personaje verosímil, interesante, complejo. Y siendo como es un relato de iniciación, la novela se abre a conflictos y descubrimientos que poseen las dosis necesarias de 'verdad' para que no decaiga en sentimentalidad, moralismo o educación en 'valores' (¡ay!). Posee densidad narrativa, psicológica y léxica, que es algo que tanto autores como editores esquivan muy a menudo. El autor eslabona muy bien asuntos arduos, cuyo tratamiento no resulta sin embargo artificioso o insubstancial. Pienso, en fin, que es una novela susceptible de hacer de su lectura una experiencia recordable para cualquier joven.
¿Se reeditará la novela? ¿Regresará de nuevo a las librerías y a las bibliotecas? Me queda la esperanza.