En el número 15 de la calle San Matías, en Granada, el arquitecto restaurador del edificio ha dejado en la fachada un rastro de su admiración por Juan Ramón Jiménez. Las palabras grabadas -Donde está la ilusión allí está el mundo- pueden ser tanto una declaración sobre su trabajo como un aviso a caminantes. En cualquier caso es la reivindicación pública de una actitud ante la vida.
Y así sucesivamente.
Me gusta comprobar que las palabras en las ciudades no sólo sirven para anunciar, prohibir u ordenar, sino para recrear la vista y hacer más grato el paseo.