3 de agosto de 2008

Gente que lee (III)

"¿Y para qué leer? ¿Y para qué escribir? Después de leer cien, mil, diez mil libros en la vida, ¿qué se ha leído? Nada. Decir: Yo sólo sé que no he leído nada, después de leer miles de libros, no es un acto de fingida modestia: es rigurosamente exacto, hasta la primera decimal de cero por ciento. Pero ¿no es quizá eso, exactamente, socráticamente, lo que lo que los muchos libros deberían enseñarnos? Ser ignorantes a sabiendas, con plena aceptación. Dejar de ser simplemente ignorantes, para llegar a ser ignorantes inteligentes. [...] ¿Qué demonios importa si uno es culto, está al día o ha leído todos los libros? Lo que importa es cómo se anda, cómo se ve, cómo se actúa después de leer. Si la calle y las nubes y la existencia de los otros tienen algo que decirnos. Si leer nos hace, físicamente, más reales."

Gabriel Zaid

4 comentarios:

sfer dijo...

Creo que ése es el gran reto que yo todavía no he superado; el estado al que aspiro a llegar algún día, aunque todavía no haya encontrado el camino: que no me importe todo lo que dejo de leer, sino empaparme de todo lo leído.

Sólo así conseguiré vivir a la "infoxicación" (literaria, informacional, "bloguística") que tanto me abruma. Hay días que la desesperación por no poder leerlo todo me supera...

Juan Mata dijo...

Sfer, el simple reconocimiento de nuestras limitaciones es ya un logro. Saber que, aun leyendo mucho, apenas se habrá pisado la espuma del océano literario y científico, es el emblema de los buenos lectores. Te confieso que reconocerme carente de tiempo, de conocimientos, de datos... me da mucha tranquilidad y me hace disfrutar intensamente de lo que voy conquistando. Piensa en lo que al término de una vida, incluso muy viajera, nos quedará siempre por ver, lo cual no debe impedirnos gozar con lo inédito, con lo que descubrimos al doblar una esquina.

LEOFUMOPIO dijo...

Zaid " Los demasiados libros" un gran libro.
Yo todavia tengo la desesperacion o angustia de no poder leer todo.

Juan Mata dijo...

Sí, estimado Leofumopio, el libro de Gabriel Zaid al que aludes, y de donde está sacada la cita del blog, es admirable. Está lleno de palabras sensatas e incitantes sobre la lectura.

Y sigo pensando que el displacer por lo que aún no hemos podido leer nunca debería ensombrecer el gozo por lo que ya hemos leído.