Miguel Ángel Blanco es un creador singular. Hace casi un cuarto de siglo inició un ininterrumpido y unitario itinerario artístico cuyo nombre genérico es Biblioteca del Bosque.


ÁRBOL INTERIOR SAQQARA
4.4.2007 - 102 x 102 x 28 mm
4 páginas de papel verjurado y papel vegetal con estampación fotográfica
Caja con tres astillas de una viga de madera que sobresalía desde el interior de la cara oeste de la pirámide escalonada de Saqqara, sobre algodón y arena de Egipto

PALO DE TRES COSTILLAS
15.7.2005 - 185 x 93 x 42 mm
4 páginas de papel de grabado con gofrados de acículas y grafito
Caja con palo de tres costillas (Serjania mexicana), Museo de Tepoztlán, exconvento de La Natividad, Morelos, sobre carborundo irisado, Cuenca

CÚPULAS SINFÓNICAS DE ENCINAS
4.4.2005 - 250 x 250 x33 mm
Caja con 216 cúpulas de encinas de La Ardosa, Valle de Alcudia, arena del crematorio de Mari Karnika a orilla del Ganges, Veranesi y tierra de Jaisalmen, desierto del Thar, India

PICÓN DE ENCINAS
26.5.2004 - 295 x 415 x 30 mm
4 páginas de papel verjurado y papel mexicano de pochote hecho a mano con quemaduras
Caja con picón (encina carbonizada) del Valle de Alcudia sobre parafina

RASCAFRÍA. ULMUS MINOR LUX
31.3.2000 - 420 x 640 x 60 mm
4 páginas de papel reciclado y papel de Nepal con frotaciones de cortezas de olmo
Caja con secciones del tronco de la olma de Rascafría, caída por el peso de la nieve, y cristal de roca sobre polvo de mármol
La impresión que uno recibe al ver esos libros-caja es la de estar ante objetos que interrogan y emplazan. Poseen la rara cualidad de modificar la mirada sobre el mundo. La naturaleza, y los árboles en particular, adquiere una nueva perspectiva, una distinta consideración. Al término de la visita, uno nota que comienza a observar los árboles con otra conciencia, con los ojos con que el artista los había contemplado previamente. Esa transferencia constituye el don más preciado del arte. Gracias a ello el espectador comienza a ver de otro modo, a leer la realidad con más sutileza, con más conocimiento.
Para el homenaje al haya roja del jardín de la Fundación Lázaro Galdiano, Miguel Ángel Blanco ha ideado, aparte de las intervenciones en el propio jardín y en los cristales de algunas ventanas, dos cajas-libro que representan la faz y el reverso, la apariencia y la interioridad, lo visible y lo invisible del árbol caído. De ese modo, el haya desaparecida se perpetúa en la memoria de los lectores.


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