21 de noviembre de 2008

Noticias de Elisa

Hace unas semanas les hablé de Elisa, de sus aprendizajes, de sus progresos en la escuela, de su idilio con la lectura y la escritura. Sigue feliz y entusiasta. Parte de sus conquistas están determinadas sin embargo por prácticas que suceden fuera de las aulas. Es en su hogar donde, sin afán pedagógico, se le ha ido inculcando el amor por los libros, por las historias que atesoran, por las palabras que las voces familiares le descubren. Elisa participa, al igual que su hermano Peter, en un rito nocturno y cotidiano que le causa fascinación: escuchar la lectura de un cuento antes de dormirse. Ya forma parte de los actos previos al sueño, como cepillarse los dientes o ponerse el pijama. No es necesario recordar aquí lo consabido. Escuchar leer, ser parte de la experiencia de abrir un libro y compartir sus dones, dejarse llevar por la sonoridad de las palabras, abandonarse a las ensoñaciones que provocan... son formas primarias de amar la lectura y de apropiarse de la escritura. Son modos de conocer que resultan indistinguibles de los modos de vivir. Por eso seduce tanto a los niños esa relación temprana con el alfabeto, porque cifra los enigmas del mundo, pero también de sus sentimientos y sus deseos. Y ese descubrimiento los atrae y los alienta a dominarlo.

He aquí algunos de los libros favoritos de Elisa.

Uno de ellos es
Tú grande y yo pequeño, escrito e ilustrado por Grégoire Solotareff. A Elisa le complace mucho la relación entre el león y el elefante, las transformaciones que sufren ambos, las diferentes perspectivas en que los coloca el paso del tiempo. Uno es pequeño, pero puede ser grande; lo grande hoy, puede ser pequeño mañana.


Los cuentos contenidos en Historias de ratones de Arnold Lobel los ha escuchado numerosas veces, pero eso, lejos de cansarla, la estimula. Sigue queriendo que se lo lean. Ahora le gusta adelantarse a lo que va a llegar, completar las frases o los diálogos de los personajes, contar las historias a medias con su madre. Hace tiempo que se sabe el libro de memoria, pero en ello reside su placer.


Otro de sus libros preferidos es ¡Qué bonito es Panamá! de Janosh. La historia de amistad y cooperación que protagonizan el pequeño oso y el pequeño tigre es maravillosa, ciertamente. Los dos pequeños aventureros por tierras ignotas siguen poblando su imaginación.


En estos días, Elisa está entregada a las peripecias de un personaje inolvidable, Miguel, el niño travieso salido de la imaginación de Astrid Lindgren, creadora de otro personaje igualmente memorable, Pippa Mediaslargas. Sus aventuras la tienen seducida.

Sí, la aproximación a la lectura y la escritura comienza con la voz materna o paterna. Es el oído por donde penetran los primeros asombros, las primeras revelaciones. Y así parece entenderlo Elisa.

4 comentarios:

Monica Alvarez dijo...

Por muchos años y por mi profesión,leí o conté cuentos a niños.Como yo disfrutaba de hacerlo,lograba que ellos se encantaran con esta actividad.Podía leer en sus rostros las diferentes emociones que iban experimentando.Además de estimular la imaginación y otros beneficios como la afectividad,la socialización,etc.,los cuentos permiten estimular el desarrollo del lenguaje y del pensamiento.
Esto significa que los beneficios son múltiples.
Saludos desde Chile

Juan Mata dijo...

Estimada Mónica, me reconozco en su experiencia de contadora de cuentos. Lo que usted relata puedo certificarlo sin reservas. ¡Qué emotiva fraternidad se crea entre un adulto que cuenta o lee y un niño que escucha! Felicitaciones.

Amo a su país de norte a sur, con todo mi corazón. Mi última visita me llevó hasta Iquique. Tengo amigos repartidos por toda la geografía, sobre todo en Valparaiso.

Su vida aún será muy fructuosa. Ya lo está demostrando.

Saludos desde España.

Anónimo dijo...

La semana pasada una de mis alumnas de solo 3 años, mostraba a sus compañeros un libro del otoño, que solo tenía imágenes. Digo solo imágenes porque reseñaba este aspecto dándole un titulo inventado por ella "se llama el libro de la Vista"...Todos escuchaban atentos su narración a la que no le faltaban detalles, en un lenguaje rico y comprensible para todos y todas. Al terminar dijo que lo había cogido de una biblioteca "más grande que esta" (señalando la de la clase), "voy con mi mamá, allí no se puede gritar, ni correr la gente está trabajando". Para terminar y conseguir un unísono "a mí también me lo cuenta mi mamá", nos dijo que "es para escuchar y despúes dormirse, a mí me lo cuentan por la noche y luego me duermo".
Creo que esta niña a captado el mensaje y lo más maravilloso es que lo comparte con todos. Al escucharla me emocioné, solo puedo decir que me dió una razón más para creer en la importancia de la lectura y en la escucha siempre atenta a los niños. Aprendo todos los días con ellos.
Un saludo desde Granada.

Juan Mata dijo...

¡Qué hermoso testimonio, anónimo lector o lectora! A mí también me conmueve esa intacta capacidad para el asombro y la construcción de conocimientos del mundo por parte de los más pequeños. Sí, en efecto, esa alumna ya ha descubierto lo fundamental, ya ha emprendido el camino que la conducirá sin problemas a la lectura y la escritura. Ya sabe que los libros hablan de cosas interesantes, que esas cosas pueden contarse con palabras propias, que el escuchar es una forma de saber, que la lectura produce sensaciones gratas... En fin, ya se ha enamorado de la lectura. Estoy seguro de que en el aula y con su ayuda va a vivir momentos muy, muy felices. Le envío sinceras palabras de aliento y felicitación.

Gracias por compartir la experiencia.