1 de marzo de 2009

Libro en tierra de nadie

"Los humanos tenemos una gran necesidad de confesar nuestros sentimientos. A un cura, a un amigo, a un psicoanalista, a un pariente, al enemigo, incluso al torturador si no hay nadie más a mano; no importa, mientras nos liberemos de lo que llevamos dentro. Incluso las personas más reservadas lo hacen, aunque sea sólo por escrito en un diario. Y muchas veces, cuando leía novelas y poemas, sobre todo poemas, he pensado que estos no son más que las confesiones del autor, que él ha sabido transformar mediante su arte en una confesión universal. Efectivamente, si miro atrás y analizo mi pasión por la lectura, la actividad que a lo largo de toda mi vida me ha mantenido a flote y me ha procurado tanto placer, creo que ésa es la razón por la que la lectura significa tanto para mí. Los libros, los autores que más me gustan son los que me hablan y hablan por mí, los que me cuentan todas esas cosas que tengo que oír porque constituyen la confesión que yo debo hacer."

Quien afirma esto es Geertrui, la 'abuela' holandesa de Jacob Todd, el protagonista adolescente de la novela Postales desde tierra de nadie, escrita por Aidan Chambers.


En realidad he copiado esa cita como presentación de un libro del que hace tiempo quería hablarles. Y lo hago lamentando de entrada la poca fortuna que ha tenido en nuestro país, porque hablo de un libro que pocos han leído y pocos lo podrán hacer en el futuro, salvo que se remedie su fatídica situación. Y que no es otra que su invisibilidad, su desaparición del mercado. No me gusta hablar de un libro que no está ya al alcance de los lectores, aunque para compensarlo están las bibliotecas o las librerías de lance o los amigos afortunados. El libro se publicó en España en 2001 y lo hizo Muchnik Editores, editorial ya desaparecida, y desde entonces el libro entró en ese metafísico estado de 'referencia sin objeto'. Es decir, existe pero no se ve. Pero si hablo de él es porque, si he de ser sincero, tengo la vana ensoñación de que alguien lea estas palabras y, si tiene amistades o influencias en el mundo editorial, haga gestiones para que vuelva a ser publicado.

¿Y por qué habría de publicarse de nuevo? Sencillamente, porque es una muy buena novela de ese impreciso género llamado 'literatura juvenil'. Es, en verdad, una novela fronteriza, capaz de interesar por igual a jóvenes lectores y a lectores avezados. Yo la leí con mucho gusto y mucha atención. Y la he recomendado siempre que he podido, a sabiendas de su incorpórea situación. El protagonista, Jacob Todd, un joven de 17 años, es un personaje verosímil, interesante, complejo. Y siendo como es un relato de iniciación, la novela se abre a conflictos y descubrimientos que poseen las dosis necesarias de 'verdad' para que no decaiga en sentimentalidad, moralismo o educación en 'valores' (¡ay!). Posee densidad narrativa, psicológica y léxica, que es algo que tanto autores como editores esquivan muy a menudo. El autor eslabona muy bien asuntos arduos, cuyo tratamiento no resulta sin embargo artificioso o insubstancial. Pienso, en fin, que es una novela susceptible de hacer de su lectura una experiencia recordable para cualquier joven.


¿Se reeditará la novela? ¿Regresará de nuevo a las librerías y a las bibliotecas? Me queda la esperanza.

12 comentarios:

Alejandro dijo...

Espero poder tener la oportunidad de leer el libro, muchas gracias por publicarlo, sin embargo hay dos libros también muy buenos y que me gustaria que les echases un vistazo. Son:El buho que no sabia ulular( del mismo escritor que escribió el caballero de la armadura oxidada) y otro libro llamado Cómo hablar bien en público, cuyo autor es Dale Carnegie.También aprovecho para consultarte un cosilla, aunque no sea el momento mas oportuno.Cuando fui a tu despacho encontré en mi casilla de notas una raya continua.¿Me falta algo por entregar? muchas gracias Juan, y perdona por este pequeño inciso.Siguiendo con el tema, creo que saber hablar bien en público, es como tu dijistes, una cosa fundamental.Controlar la oratoria no es una cosa sencilla.Y creo que un educador social,si debe de cultivar algo, es precisamente eso.El arte de convencer a las personas mediante la palabra no es fácil, pero es necesario expresar nuestras ideas de forma correcta, haciendo que llegue a los demás tal y como la pensamos nosotros.

Alejandro dijo...

Disculpa Juan por adelantarme, pero ya he leido el correo, muchas gracias por la información.

estrella polar dijo...

El ansia de nuevos descubrimientos. La buscaré en las bibliotecas. A veces pienso que tengo una verdadera compulsión de busqueda lectora, quizá persiguiendo alguien que hable de mi y mis sentimientos. En este hambre de tinta (hay unos libros muy divertidos para chicos de 8 años o así que son de unos Vampiros Chupadores de Tinta, en Edelvives)me lanzo como loca a comprar los libros del periodista Manuel Chaves Nogales. Su biografia de Belmonte comienza "Juan es un niño atónito..." ¿no es una belleza de inicio?. Centelleantes besos

Mónica Pérez dijo...

Hola,

perdón por poner esto aquí, puede borrarlo una vez leído.

Solo quería que supiera de la existencia del directorio de blogs directorio-de-blogs.net, donde usted puede dar a conocer su blog totalmente gratis.

Saludos,
Mónica

Juan Mata dijo...

Gracias, estimado Alejandro, por las recomendaciones de libros.

Juan Mata dijo...

Estimada y centelleante estrella, no está mal la adicción a la tinta. No es perjudicial para nadie. Tiene pocos efectos secundarios; ninguno, que se sepa, dañino.

Los libros a los que quizá te refieres son los de Cornelia Funke: Corazón de tinta, Sangre de tinta y Muerte de tinta. Hay en ellos hermosos homenajes a los libros. Estos están publicados en Siruela.

La frase de Manuel Chaves Nogales que citas es, en efecto, magnífica.

Un abrazo.

Juan Mata dijo...

Estimada Mónica, no tienes por qué disculparte. Te agradezco que des a conocer ese directorio. Es una buena labor de divulgación. No tenía noticia de su existencia, de modo que ahora, gracias a tu comentario, voy a interesarme por él.

Saludos.

satalia dijo...

Estimado Discreto lector:

No sé si por los meses que lleva publicado este artículo alcanzará a leer este comentario que le dejo. Ojalá pueda recibirlo. Sólo quería decirle que tomé buena nota de este libro que comenta y me encantó. Tuve que pedirlo prestado en una biblioteca porque no lo hallé en las librerías. Quería agradecerle el haberme acercado a este autor, demasiado poco prolífico para mi gusto (o, al menos, con muy pocos libros disponibles), y a la magnífica historia que narra en su libro "Postales desde tierra de nadie". Más tarde, logré adquirir un ejemplar en una librería de segunda mano, para tenerlo cerca de cara a futuras relecturas. Tengo la costumbre de leer algunas de las obras que más me gustaron, y ésta será una de las candidatas.

Le mando un abrazo y mi deseo de que siga con este interesantísimo blog, que leo desde que di con él sin saber muy bien cómo lo hice. Forma parte de la magia de Internet, qué gran invento éste.

Satalia

satalia dijo...

Estimado Discreto lector:

No sé si por los meses que lleva publicado este artículo alcanzará a leer este comentario que le dejo. Ojalá pueda recibirlo. Sólo quería decirle que tomé buena nota de este libro que comenta y me encantó. Tuve que pedirlo prestado en una biblioteca porque no lo hallé en las librerías. Quería agradecerle el haberme acercado a este autor, demasiado poco prolífico para mi gusto (o, al menos, con muy pocos libros disponibles), y a la magnífica historia que narra en su libro "Postales desde tierra de nadie". Más tarde, logré adquirir un ejemplar en una librería de segunda mano, para tenerlo cerca de cara a futuras relecturas. Tengo la costumbre de leer algunas de las obras que más me gustaron, y ésta será una de las candidatas.

Le mando un abrazo y mi deseo de que siga con este interesantísimo blog, que leo desde que di con él sin saber muy bien cómo lo hice. Forma parte de la magia de Internet, qué gran invento éste.

discreto lector dijo...

Los caminos son muy diversos, al igual que los tiempos, para llegar a un sitio, estimada Satalia. Llegaste que es lo importante. Y además cargada de bellas palabras. Qué más se puede pedir. Cuando uno descubre que un comentario personal ha ocasionado un momento de placer en otra persona, la felicidad es extrema. Y qué gozoso resulta comprobar que el empeño de un lector por conseguir un libro tiene finalmente su recompensa al leerlo. Me siento muy agradecido, Satalia.

Laura dijo...

Comparto la esperanza de ver a Postales... en librerías. También lo reseñé con esa esperanza. Y traduje otra novela de Aidan Chambers, quien sostiene que sus libros "comienzan a andar con lentitud y viven mucho tiempo".

discreto lector dijo...

Laura, confiemos en que el libro regrese pronto a las librerías. Y voy a procurar leer el libro de Chambers que tú tradujiste, que si no me equivoco fue 'Contratiempos'. Gracias por tu comentario.