18 de marzo de 2009

En el autobús

Ayer, camino del trabajo, recogí el nuevo ejemplar de 'Relatos para leer en el autobús'.

En esta ocasión es del escritor granadino Jesús Ortega. Es ya el número 24 de la colección.

Los pequeños libros, que caben en la palma de la mano (y por supuesto en toda clase de bolsos y de bolsillos), tienen 16 páginas y el relato, entre 10 y 12. La letra es grande y si hay suerte puede leerse en el transcurso de un viaje (puede concluirse al regreso si el trayecto es corto y hay que dejarlo a medias). Como es ligero y manejable, el libro puede sostenerse con una mano y leerse incluso de pie, mientras la otra mano se aferra a las barras del autobús. No siempre, sin embargo, se lee en el propio autobús, entre otras razones porque a determinadas horas, salvo que puedas ir sentado, resulta incómodo, debido a la aglomeración de viajeros. Pero me satisface observar que los libros se guardan en mochilas, carteras, bolsillos de abrigos o chaquetas, bolsos grandes y pequeños. Estoy seguro de que horas o días más tarde se presentará la ocasión de leerlos.

El proyecto es iniciativa de una editorial granadina, Cuadernos del Vigía, con la colaboración y el patrocinio de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, el Área de Cultura del Ayuntamiento de Granada, la Fundación Caja Madrid, Inagra y Transportes Rober, la empresa que gestiona el servicio público de autobuses urbanos de Granada.

Por supuesto, los pequeños libros son gratuitos. Aparecen cada mes y de cada uno de ellos se editan 12.000 ejemplares. Son muchos ejemplares, como pueden ustedes suponer. Es cierto que no todos se leerán, pero, si les apetece, pueden hacer un sencillo cálculo: unos pocos cientos de esos ejemplares acabarán probablemente en las papeleras y otros tantos caerán en el olvido, y es posible incluso que muchos de ellos sean abiertos y luego cerrados por desinterés del lector o la invalidez del relato. ¿Imaginan, no obstante, cuántos de ellos serán leídos? No es necesario indicar una cifra, sino pensar simplemente que bastaría que unos pocos cientos de viajeros leyeran con asiduidad los relatos publicados para elogiar sin reservas el proyecto.

¡Ah! Y no sólo se editan relatos de escritores reconocidos. También se publican los relatos ganadores del premio que se convoca como estímulo de la creación literaria. Tal vez alguno de ustedes sienta deseos de escribir un relato expresamente pensado para leer en al autobús. Si así fuese, ya saben lo que deben de hacer. En la web de la editorial están las bases y las indicaciones.

4 comentarios:

aleste dijo...

Me parece una idea estupenda. A ver si la copian otras comunidades. Acabo de conocer tu blog a través de Pepa. Felicidades. Ana A.

Juan Mata dijo...

Gracias, Ana, por tu presencia y tu comentario. Y ojalá, en efecto, cundiera la iniciativa. ¡Hay tanto por hacer en este sentido! ¡Hay tantas buenas ideas por conocer! ¡Hay tantas costumbres por inventar!
De todos depende que lo bueno tenga amparo y aliento.

Gateta dijo...

A mi también me parece una iniciativa estupenda y una muy buena manera de fomentar la lectura, pero bien es cierto que aun queda mucho por hacer, esperemos que poco a poco se haga más. Felicidades por el blog.

Saludos

Juan Mata dijo...

Gracias, Gateta, por tu presencia. Es cierto que todo lo que se haga por promover la lectura siempre parecerá poco, lo que no debe impedir que la celebración de lo que se hace bien. Las iniciativas por llevar la literatura a los lugares donde los ciudadanos pasan parte de su tiempo siempre serán bienvenidas. Todos estamos comprometidos en esa tarea.

¿Conoces, por cierto, el poema de Wislawa Szymborska 'Un gato en un piso vacío'? Si no lo conoces, puedes leerlo en la siguiente dirección:
http://www.brigadapomorska.com/06.-%20La%20Biblioteca%20del%20Regimiento/Szymborska.htm#ungato

Saludos agradecidos.