30 de mayo de 2010

Me gustó

Ayer, justo al día siguiente de que los iPad se pusieran a la venta en España, tuve oportunidad de manejar uno en casa de unos amigos.

Ya sé que es un suceso minúsculo, pero si hablo de ello es para dar cuenta de las gratísimas sensaciones que tuve mientras lo usaba. El mero hecho de tenerlo en las manos ya producía placer y algunas de las aplicaciones que exploré me dejaron admirado. Sólo tuve ocasión de ojear (y de hojear también, pues las páginas de los libros en él contenidos se pasan como las hojas de un volumen de papel) algunas de las Rimas de Bécquer, algunos párrafos de Platero y yo y algún capítulo de Winnie the Pooh (sí, ya sé que el muestrario no es para tirar cohetes, pero eran los textos que estaban instalados en la biblioteca) y debo decir que la lectura fue sorprendente. La calidad de las imágenes, la luminosidad y la facilidad de uso animaron esa primera experiencia. No es mi intención hacer un análisis concienzudo de las características del iPad, simplemente quería que supieran que si el futuro de la lectura, que tan apocalípticamente se vaticina, dependiera de artefactos como el iPad podríamos los lectores estar muy, muy tranquilos.

Y ya que hablamos de las primeras experiencias con los iPad les aconsejo que vean, si es que aún no lo han hecho, cómo reaccionan una niña de dos años y medio y una mujer centenaria ante ese mismo dispositivo electrónico.

5 comentarios:

estrella polar dijo...

Casi me produce más emoción la señora de 100 años y me ha fascinado la atención que muestra para escribir en un instrumento tan poco usual. Me encanta su interés por el mundo, aunque no lo pueda comprender...sus ganas de probar... por eso ha durado tanto tiempo, la sostiene la curiosidad. ¡Que no nos falte nunca ! La misma curiosidad que lleva a probar a la niña, con naturalidad y soltura... esperemos que la escuela no se la arrebate... Bienvenidos instrumentos que nos pican la curiosidad...Besos desde las ardorosas estrellas.

Antonio Fernández López - Educación dijo...

Querido Juan, no sé cómo pero me he encontrado contigo en mi blog. Por supuesto me he alegrado, te he enlazado y aquí te mando mis primeras palabras de conexión, que espero que no sean las últimas. Un abrazo

discreto lector dijo...

Estrella, a mí, igual que ti, me emociona más la imagen de la señora centenaria que la de la niña. De la niña me asombra su desparpajo y su inteligencia; de la anciana su empeño y su curiosidad. ¡Ay, si lográsemos unir todas esas cualidades a lo largo de la vida!

Antonio, cuántas paradojas. Internet permite lo que la calle niega. La cercanía geográfica no asegura lo que el ciberespacio garantiza: la relación. Me alegra especialmente que podamos saludarnos en este espacio virtual. Un abrazo (virtual también).

Leox dijo...

Yo me quedo con el papel , Sí tuviera la posibilidad de leer en Ipad , creo que solo leería comic en formato cbr.

Leyendo el post , queda claro que la diferencia entre desarrollo y subdesarrollo es que un país ya se agradan más formatos de lecturas y en el mío el 74% de las personas declara que actualmente no esta leyendo un libro como lo señala este articulo
http://diario.elmercurio.com/2010/06/06/artes_y_letras/_portada/noticias/17F21383-C159-4642-AC72-B074284032C0.htm?id={17F21383-C159-4642-AC72-B074284032C0}

discreto lector dijo...

Leox, gracias por la información. He leído el artículo con mucho interés. Las cifras son preocupantes, en efecto. Pienso que hay un gran trabajo por hacer en cuanto a la promoción de la lectura, se haga en un formato u otro.

Planteas, sin embargo, un asunto muy importante: la brecha que las nuevas tecnologías pueden seguir ahondando entre lectores y no lectores, entre lectores de distintos países y entre lectores de un mismo país. Es una cuestión de la que apenas se habla.

Por lo demás, el papel seguirá acompañándonos mucho tiempo aún.