12 de mayo de 2010

Amistad, muerte, poesía

Escribí la última entrada con apremio y angustia, sabiendo que de un momento a otro podía interrumpirla y posponer su redacción. Quería hacerla ese día, justo cuando se cumplían dos años desde las primeras palabras que escribí en este blog, pero temía que fuese imposible. La causa era que uno de mis más antiguos e íntimos amigos, Joaquín Gallegos Rosillo, estaba en una cama de hospital perdiendo la vida lentísimamente. En efecto, unas horas después, rodeado de algunas de las personas que más lo habíamos querido, murió.

Doy cuenta de la importancia que puede tener la literatura, la poesía en particular, en los dolorosos trances de la enfermedad y la muerte.

En los últimos tiempos, cuando la comunicación entre nosotros se fue volviendo más incierta a causa del cáncer, Andrea, mi mujer, fue estableciendo con él una sutilísima y distante conversación a través del teléfono móvil. No hablaban, no era necesario. Bastaban los SMS. Casi a diario, Andrea le enviaba un haiku o unos pocos versos a modo de salutación afectuosa y breve. Era un modo delicado de manifestarle nuestra disposición y nuestra proximidad, cuando ya la presencia física de los demás lo incomodaba un poco. Él respondía con el mismo código poético.

Cuando el pasado domingo hubimos de redactar la esquela pública anunciando su fallecimiento, la poesía nos ayudó de nuevo. Encabezamos la esquela, sobria y exenta de distintivos religiosos, tal como él había deseado, con unos versos de René Char, extraídos del libro El desnudo perdido, que él tenía en su biblioteca:

Solamente la vida nos mata. La muerte es el anfitrión. Libera a la casa de su cercado y la empuja al lindero del bosque.
Mozalbete sol, te veo: pero ahí donde ya no estás.

Y unas horas después, durante la ceremonia laica de despedida que organizamos en la Sala del Adiós del cementerio de Granada, también la poesía ocupó un lugar dominante. Nos parecía que los versos de Wislawa Szymborska, Dylan Thomas y Walt Whitman que utilizamos expresaban bien lo que queríamos decir, y decirle y decirnos, momentos antes de que su cuerpo entrara en el crematorio. Con estos fragmentos poéticos lo despedimos:

No existe vida
que, aun por un instante,
no sea inmortal.

La muerte
siempre llega con un instante de retraso.
En vano golpea con la aldaba
en la puerta invisible.
Lo ya vivido
no se lo puede llevar.

***

Y la muerte no tendrá señorío.
Desnudos los muertos se habrán confundido
con el hombre del viento y la luna poniente;
cuando sus huesos estén roídos y sean polvo los limpios,
tendrán estrellas a sus codos y a sus pies;
aunque se vuelvan locos serán cuerdos,
aunque se hundan en el mar saldrán de nuevo,
aunque los amantes se pierdan quedará el amor;
y la muerte no tendrá señorío.
...
Y la muerte no tendrá señorío.
Aunque las gaviotas no vuelvan a cantar en su oído
ni las olas estallen ruidosas en las costas;
aunque no broten las flores donde antes brotaron ni levanten
ya más la cabeza al golpe de la lluvia;
aunque estén locos y muertos como clavos,
las cabezas de los cadáveres martillearán margaritas;
estallarán al sol hasta que el sol estalle,
y la muerte no tendrá señorío.

***

Querido amigo, quienquiera que seas acepta este beso,
especialmente te lo doy. No me olvides,
me siento como aquel que ha terminado la tarea del día y se retira a descansar,
vuelvo a recibir uno de mis numerosos tránsitos, asciendo de mis avatares; mas otros indudablemente me esperan, otros esperan por mí.
Una esfera desconocida y más real que la que soñé, más directa, arroja sobre mí dardos que me despiertan. ¡Hasta luego!
Recuerda mis palabras, tal vez yo vuelva,
te amo, abandono lo material,
soy como algo incorpóreo, triunfante, muerto.
...
Lo mejor de mí quedará cuando yo no sea visible; para ese fin me he preparado sin tregua.

¿Qué más hay que me demoro y me detengo y me agazapo con la boca abierta?
¿Hay acaso un adiós definitivo?

Mis cantos han cesado, los abandono,
desde la mampara que me ocultó, me acerco a ti, sólo a ti.
...
Sé tan feliz como si yo estuviera a tu lado. (No estés demasiado seguro de que no esté contigo.)

***

Para cumplir el deber de amistad y memoria que ese día nos reclamaba, la poesía fue nuestra aliada. Los versos llegaron hasta donde el lenguaje cotidiano no alcanza o se muestra impotente e impostor. Ahí reside una de las potestades de la poesía, su incólume singularidad.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Al leer en el periódico Ideal la esquela de vuestro amigo, me llamaron la atención las hermosas palabras que la encabezaban, y sentí una extraña hermandad.
Ahora quiero expresárosla por la pérdida que manifiestas.
Un abrazo. Paqui

discreto lector dijo...

Gracias, Paqui, por tus palabras, en las que reconozco tu afectuosa y antigua hermandad.

estrella polar dijo...

Para acompañar las horas de las despedidas nada mejor que la poesia que habla a lo profundo. Como pequeño "remedio homeopático" en estos momentos de la pena, que se convienten en melancolia cierta, el bellisimo disco de Mayte Martín que canta al poeta Manuel Alcántara. Esperando que él te dé consuelo. Polvo de estrellas desde Madrid

Alejandro dijo...

Otra vez más,la muerte se interpone en nuestros caminos. Una etapa de la vida que todos debemos pasar tarde o temprano. La cuestión reside en el cómo se ha de vivir cada momento.

El que ha veces no se haga acto de presencia ante estas situaciones no sinifica que se sea peor que nadie, sino que vemos más alla de todo esto.

Con ello quiero descatar la importancia que puede tener en situaciones asi la comunicación no verbal,donde la palabra no hace falta. Es entonces cuando todo empieza a cobrar sentido.

Lamento mucho esa gran pérdida.Pero siempre tendremos el consuelo de expresar nuestro malestar ante la poesia,en definitiva,mediante la palabra.

Un cordial saludo.

Mateo dijo...

Tus sentimientos me conmueven. La poesía nos acompaña y nos describe.
Un fuerte abrazo.

lammermoor dijo...

Otra entrada en la que no se que decir. Pienso que quizás a través de la poesía podamos manifestar esos sentimientos que a veces nos embargan pero no somos capaces de expresar.

bibliobulimica dijo...

¡que hermosa manera de despedir a un ser querido! ¡con la poesía! la verdd es que nunca lo he vivido así.
lamento mucho la pérdida de tu amigo, pero se ve que tenía en tí y tu esposa, seres que le querían de verdad y supieron hacerle saber que estaban ahí para él en todo momento.
Un abrazo para cada uno,
Ale.

Anónimo dijo...

Juan, ¡cuántas entradas sin leer y cuánta vida, cuánta vida en tus palabras escritas! que bien que permanezcan, aquí, un poco fuera del tiempo... son siempre un encuentro; no importa el momento(O sí)en el que te encuentres con ellas...lectura y primeros pasos por la vida, tus descarnadas vivencias respecto a tu blog, apuesta tan, tan generosa; esa, esta muerte que desconozco, pero que quizá mañana, cuando pregunte, sí conozca y la imagen de vosotros dos, tan lindos, cerca... tu inquebrantable y leal labor de denuncia, desde la razón, la información, sin escatimar esfuerzos... Juan eres especial, especialmente humano y me siento feliz de que existan personas como tú; me reconcilia conmigo, con la tarea compleja de hacer las cosas bien... un beso y ya escribo mas pausado. Buenas noches, Memes

Peru dijo...

Piel de gallina al leer tu post, Juan.
Abrazos desde el país vecino.

discreto lector dijo...

Estrella, Alejandro, Mateo, Lammermoor, Ale, Memes, Peru... sabéis que no escribo de estas cosas frívolamente, pues nada hay tan grave como la muerte, y si lo hago es simplemente como homenaje a un amigo, como exaltación a la vez de la poesía, tan valiosa para expresar el dolor.

A todos, gracias.

piso dijo...

Soy un paisano del querido "Kini", cuando lo conocí hace 10 años, descubrí a una persona que me cautivó con su personalidad. Me demostró su humanidad y bondad. Cada vez que coíncidiamos en la taberna Rios tomando un vino o en el trabajo, daba gusto cruzar unas palabras con él. Desde que lo conocí siempre lo he tenido en el espacio destinado a las personas que aprecio y que siempre recuerdo en la vida. Espero que todos estos comentarios que habeis puesto aquí, perduren en el tiempo en honor y recuerdo a una persona tan especial, único y presente como JOAQUIN GALLEGOS ROSILLO.
AJRR

discreto lector dijo...

Piso/AJRR, no puedes imaginar cuánto te agradezco tu recuerdo y tu homenaje. ¡Qué hermoso testimonio de amistad! Me conmueven tus palabras de reconocimiento a Joaquín Gallegos. Siento que de esta forma lo mantenemos vivo en nuestra memoria. La Taberna Ríos, en efecto, era un lugar especial para él. Allí hemos pasado algunos veladas muy felices. Gracias muy sinceras por escribir.

an a dijo...

Que maravilloso, que la poesía sea protagoista cuando las palabras no emergen facilmente. Un saludo afectuso.
amigo, jamás te olvidaremos: Iván Salado Ramírez.