14 de marzo de 2011

Veinte años de 'Elogio de la lectura'

Contra el casi invencible pudor a hablar de mí mismo y de las cosas que hago, lo que contradice en gran medida el sentido de los blogs, quiero compartir hoy con ustedes una celebración que me afecta.

El viernes pasado, por la tarde, en la Biblioteca de Andalucía, Andrea Villarrubia y yo clausuramos el módulo 'Gestión Cultural de las Letras y el Fomento de la Lectura' encuadrado dentro del Máster de Gestión Cultural que organiza la Universidad de Granada. Lo hicimos con la proyección de un montaje audiovisual, Elogio de la lectura, que forma parte indeleble de nuestras vidas. En gran medida, lo que pensamos y decimos de la lectura y los lectores nos ha venido dictado por las experiencias proporcionadas por esa apología pública de los libros, hecha con palabras, imágenes y sonidos. Inesperadamente, mientras preparábamos el acto del viernes, nos dimos cuenta de que en estos días se cumplían 20 años de una gozosa aventura.

(Todas las imágenes de Elogio de la lectura insertadas en esta entrada corresponden al acto del pasado viernes)

Todo comenzó en 1991, cuando Andrea tuvo la idea de proyectar a sus alumnos, para conmemorar el Día del Libro, algunas de las imágenes
de lectores que habíamos ido haciendo a lo largo de los años allá por donde íbamos (revisándolas ahora comprobamos que las más antiguas tienen ya más de tres décadas). Lo que en principio no tuvo otro objetivo que ilustrar con imágenes una celebración de los libros se convirtió de inmediato, dada la inesperada y entusiasta respuesta de los alumnos, en un primer esbozo de montaje audiovisual. Y comenzamos a proyectarlo. Las reacciones de la gente nos animaron a proseguir y pronto le agregamos música y textos en torno a la lectura. Comprobábamos acto tras acto que aquel precario montaje conmovía y cautivaba. Nos dimos cuenta entonces de que quizá habíamos armado un instrumento valioso para hablar de la lectura con todo tipo de personas, desde adolescentes recién ingresados en el instituto a septuagenarias que comenzaban sus primeras relaciones con la lectura y la escritura.

A partir de aquel momento, y a medida que se corría la voz, comenzamos a acudir, siempre que nuestra disponibilidad lo permitía, a los lugares más diversos pertrechados con nuestros proyectores de diapositivas y nuestras pantallas desplegables (esto les resultará completamente extraño a quienes han nacido en la era digital). Se asombrarían ustedes si conocieran dónde hemos estado y las condiciones en las que hemos intervenido, desde ruidosas aulas o modestas bibliotecas a pequeñas habitaciones particulares o enormes auditorios. Siempre, sin embargo, nos hemos sentido acogidos y gratificados, aunque el espacio que nos hubieran preparadado fuera frío e inhóspito o los asistentes fueran escasos, pues casi nunca ha faltado interés por conversar, por pensar juntos sobre el deseo y el placer de leer. Y siempre, como preámbulo, ese emotivo y compañero Elogio de la lectura.



Algunos textos introductorios nos ha acompañado desde el primer día...

... y otros han ido incorporándose con el paso de los años. Lo mismo ha ocurrido con la música, que se ha renovado conforme variaban nuestros gustos, aunque debemos confesar que hemos sentido desde el principio una especial predilección por las composiciones instrumentales del grupo portugués Madredeus: As ilhas dos AÇores, Os moinhos, Tardes de Bolonha, Viagens interditas...

No sabríamos calcular ahora cuántas personas han podido participar en nuestras sesiones desde aquel lejano 1991. ¿Quince mil? ¿Veinte mil? No importa demasiado la cantidad. Muchos miles, desde luego. Lo relevante, más allá de los números, han sido las reflexiones provocadas a lo largo de estos años por nuestro sencillo
Elogio de la lectura. Comprenderán que sintamos una íntima e irrefrenable felicidad al pensar que tantas y tantas personas han tenido la oportunidad de expresar en voz alta sus experiencias con los libros y de escuchar a la vez nuestros pensamientos y nuestras emociones sobre un asunto tan inseparable de nuestras vidas. Hemos siempre recibido más de lo que hemos entregado. No cabe duda de que nuestras ideas sobre la lectura y los libros deben mucho a las conversaciones alentadas por ese Elogio de la lectura a lo largo de estos veinte años.

Y como suele ocurrir siempre que se echa la vista atrás, el viernes pasado sentimos el paso del tiempo de un modo oneroso, pero nos consolamos pensando que, al menos en ese terreno, podíamos ofrecer una biografía afortunada.

Me parecía que debía compartir con ustedes este aniversario.

9 comentarios:

chose dijo...

Enhorabuena.
Una iniciativa sencilla y llena de encanto, como casi todas las cosas buenas de la vida.

Un saludo.

lammermoor dijo...

Pues enhorabuena por esos veinte años de compartir y contagiar ese grandísimo placer que es la lectura.

¿Esta Andrea es la misma de la maravillosa idea de la puerta de la poesía? Pues aprovecho para felicitarla también por ello.

Y aprovecho esta entrada para abusar nuevamente de tu generosidad y pedirte un favor. Me han pedido que hable a alumnos de lengua en un instituto español en el extranjero (en Lisboa, concretamente) sobre lo que es para mí la lectura. Me han venido a la mente La historia interminable, de Ende y El señor Pip de LLoyd Jones; ¿podrías sugerirme algún otro título?

Mª. Antonia Moreno dijo...

¡Qué maravilla! Enhorabuena por todos esos años de trabajo y de ilusión.

En la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, hemos puesto en marcha ya el blog y el FB del proyecto ¿Dónde lees tú? http://www.dondeleestu.com
hemos reseñado una noticia que salió en tu blog el verano pasado, en Leemos hoy.

Un abrazo

estrella polar dijo...

¡Veinte años! ¡que gusto dejar aquí y allá las semillas del placer de la lectura! Como los viejos narradores de cuentos de los cafés de Damasco ambos poseeis el poder de encantar, de comunicar emociones... y cuando termináis el público desea correr a revivirlas... ¡gracias!

Silvana dijo...

Parabéns e desejos que um dia seu Elogio a la Lectura llegue a Brasil... Nada es imposible, verdad? Afortunados los que han tenido la suerte de poder disfrutar de vuestra presentación. Cuanta inspiración! Enhorabuena!

Maya dijo...

¡Me gusta la idea! Una propuesta divertida e interesante... ¡Felicidades!

Peru dijo...

Si, me recuerda una linda tarde en la que asisti a uno de vuestros "elogios a la lectura" :)

donje dijo...

Gracias, Juan, gracias, Andrea.

Gabriela Reyes Moya dijo...

Estimado Maestro... Soy una chilena que ha quedado maravillada con su exposición en el VI Encuentro Creando Redes de bibliotecas escolares CRA en la ciudad de Valdivia-Chile el año 2011.
Citando a nuestra poetisa Gabriela Mistral: "Maestro, sé fervoroso Para encender lámparas, has de llevar fuego en el corazón", mi gratitud infinita por compartir su trabajo y encender nuestra lámpara.
Un abrazo a la distancia para Andrea y para usted.