27 de abril de 2010

Una manera de ser feliz

La semana pasada, en un pasillo del CEIP Pilar Izquierdo, de Híjar (Granada), al que generosamente fui invitado para hablar sobre la participación de las familias en el desarrollo de la lectura y conocer de paso las numerosas y bien tramadas actividades de todo el colegio en torno a los cuentos, descubrí un larga tira de papel que unas profesoras habían dispuesto para que los alumnos escribieran libremente qué significaba para ellos los libros. Sus anotaciones, aun no libres de frases tópicas, expresaban sus incipientes modos de construir ideas sobre la lectura. Me llamaron la atención las alusiones a la felicidad de leer. La vinculación que algunas alumnas establecían entre lectura y emoción me conmovió. Leyendo sus palabras reafirmé mi confianza en el porvenir de los lectores.




8 comentarios:

chose dijo...

Es una felicidad de ida y vuelta, pues me imagino que felices se deben sentir esos profesores al comprobar los sentimientos de sus alumnos hacia la lectura.

Un saludo.

David Calderón dijo...

Querido Juan, soy Pablo Ramos, editor de www.elportalvoz.com. Utilizo este canal para comunicarme contigo por si la dirección email tuya no se corresponde con la que usas habitualmente. El motivo de este comentario es el de informarte que hemos publicado un nuevo artículo tuyo en la revista.
Por favor, si puedes, señálame cuál es tu email para las futuras comunicaciones. Un fuerte abrazo y gracias

estrella polar dijo...

Después de un largo tiempo en el que asuntos personales no me han permitido seguirte con la continuidad deseada, vuelvo, como otras veces, al reclamo de la emoción que me produce la noticia de una escuela y unos niños que ya son lectores y que son felices por serlo. Envidia, pero esperanza de que puede haber espacios para crecer como lectores... Gracias.

mic dijo...

Hola Juan, mi hija de 21 años, ayer me escribió: Mami, el perro es el amigo del hombre pero los libros también ¿no?
Reflexión a la que llega luego de visitar la Feria del Libro de Bs As.
Me emocionó mucho su mail como tu entrada de hoy.
Cordialmente, maría

Evaristo Romaguera dijo...

A mi, como a Mic, también me emocionan tus entradas por la confianza y respeto total que muestras siempre hacia los lectores jóvenes y su porvenir.

discreto lector dijo...

Chose, así ocurre. La felicidad es mutua, pero casi me atrevo a decir que la de los profesores es una pizca más intensa.

Pablo, gracias de nuevo. Vuestra generosidad me abruma. La dirección del blog, discretolector@gmail.com, es la mejor.

Estrella, echaba de menos tus palabras emocionadas. Deseo de veras que tu ausencia no haya sido por motivos graves, sino simplemente voluntaria. Estoy seguro de la bondad de tu 'envidia' y de tu trabajo.

María, comparto tu felicidad. ¡Cuánta alegría nos produce escuchar en bocas ajenas las palabras exactas! Palabras además que no son prestadas, sino personales.

Evaristo, creo que has percibido con mucha finura una de mis obsesiones: la confianza en los jóvenes y su porvenir. Estoy empeñado en no caer en la tentación de pensar que el pasado fue siempre luminoso y el presente, un túnel. Ni los profesores ni los alumnos actuales se merecen una ceguera semejante.

bibliobulimica dijo...

¡que placer ver estas fotos con las que acompañas tu entrada de hoy! ¡gracias Juan!
un abrazo,
Ale.

discreto lector dijo...

Ale, para alegrar la vista y la conciencia estaban puestas. Si así ha ocurrido, estoy contento.