11 de marzo de 2010

Respuesta

Sendos comentarios de Chose y Lammermoor realizados a la entrada anterior me dan pie a reflexionar abiertamente sobre un asunto que también a mí me preocupa. Dada la importancia de lo que comentan me ha parecido más oportuno responderles con una nueva entrada.

Los lectores, en efecto, podemos incurrir en el error de pensar que quienes no leen carecen de algo fundamental, algo que por fortuna poseemos quienes sí leemos. Pero ese 'algo' es muy difícil de definir porque a poco que lo intentemos nos daremos cuenta de la inutilidad del esfuerzo. ¿Qué cualidades tenemos los lectores que los demás no tengan? ¿Don de palabra? ¿Inteligencia? ¿Sensibilidad?
¿Vocabulario? ¿Criterio moral? ¿Bondad? ¿Cultura? ¿Glamour? Es indudable que nada de eso nos pertenece en exclusiva. Algunos de los atributos que más podemos estimar, y que nos gustaría pensar que los proporcionan los libros, también los poseen personas que nunca han leído un libro y que incluso son analfabetas. Y, por el contrario, algunas de las tachas que aborrecemos salpican a muchos lectores. Estoy harto de ver a lectores egocéntricos, insensibles, desdeñosos, torpes, corruptos, oportunistas, groseros, mentirosos, vacuos... No creo descubrir nada nuevo en ese sentido.

Y con respecto a los textos, ¿qué podríamos agregar? La lectura de un texto no asegura en absoluto la adquisición de virtudes o conocimientos. Textos que hoy pueden parecernos anodinos conmocionaron en su día a miles de lectores, de la misma manera que es seguro que muchos textos contemporáneos serán leídos en el futuro con una sutileza desconocida en nuestros días. Por lo demás, un mismo texto puede dejar indiferente a un lector y modificar el pensamiento a otro, de modo que no son los textos en sí mismos los que promueven lecturas iluminadoras o determinantes. Tampoco en esto hay novedad.

Y aún cabe otra cuestión: Todos los lectores, por el mero hecho de leer un libro excelente, no se impregnan de las posibles virtudes que contiene. Y no es necesario recurrir al trillado ejemplo de las crueldades llevadas a cabo por los muy leídos y melómanos jerarcas nazis para entender que la lectura por sí misma no concede a nadie cualidades especiales, superiores a las de cualquier otro ciudadano no lector. Sería por tanto una torpeza de los lectores creerse diferentes a los demás, como si estuviesen ungidos por un don especial. La realidad es muy diferente. En las páginas de un mismo libro, pongamos por caso Guerra y paz de Tolstói, pueden coincidir los ojos inaugurales y expectantes de una adolescente, los ojos cansados y descreídos de un octogenario, los ojos analíticos y presurosos de una profesora, los ojos aviesos y corrompidos de un diputado, pero es seguro que ninguno de ellos leerá el mismo libro, aunque el volumen sea igual para todos. En cada uno de ellos el texto intervendrá de un modo diferente, incluso divergente. Quiere ello decir que la mera lectura no regala nada, no garantiza nada.

Aceptar eso supone considerar la lectura una actividad terrenal no un acontecimiento místico. A lo que deberíamos aspirar entonces es a considerar la lectura como una posibilidad de conocimiento y deliberación moral (dejo de lado la consideración de la lectura como pasatiempo: esa práctica no necesita defensores). Pero esa conquista, lo sabemos, depende básicamente del lector, de su modo de leer o, mejor dicho, de la disposición con que lea. Pero aun así, la lectura seguirá siendo una más de las muchas posibilidades con las que una persona construye sus actos y sus pensamientos, es decir, su vida.

Por eso no me gusta hablar de 'buenos' o 'malos' lectores en el sentido que les da C. S. Lewis en su libro La experiencia de leer. Hay en él expresiones e ideas con las que me identifico plenamente y otras de las que discrepo. No me gusta, por ejemplo, su sentido aristocrático de la lectura cuando habla de lectores con sensibilidad literaria y de lectores mediocres, tomando como referencia la apreciación del texto
(no olvidemos que quien escribe es un profesor universitario de los años cincuenta del siglo XX), como si la emoción o la ensoñación fuesen de inferior categoría. Un lector no es menos 'bueno' por el hecho de no captar o no interesarse por las cualidades literarias de un texto. Y no comparto desde luego su desconsideración de la lectura como conocimiento o su empeño por desvincular tajantemente la filosofía de la literatura. Pienso, por el contrario, que la lectura puede ser una fuente sutil de conocimiento y que la literatura puede promover la reflexión ética. En ese sentido estoy mucho más cerca de Iris Murdoch, también novelista y también profesora, como Lewis, en Oxford. Lástima que sus ensayos no sean tan conocidos como los de Lewis.

Así pues, como nada nos está asegurado, los lectores deberíamos extremar la modestia, sabiendo en cada momento qué podemos esperar de una lectura, con qué disposición deberíamos leer, qué estamos dispuestos a recibir de un libro.

¿Y cómo actuar entonces con los adultos no lectores? Pues mostrando siempre con pasión, que es lo opuesto a la prepotencia y el iluminismo, las posibilidades emocionales y cognoscitivas de la experiencia lectora. Y, por supuesto, aceptando que la renuncia a leer es, como la decisión de leer, un acto de libertad. Tal vez así, quién sabe, podría incrementarse el censo de quienes eligen la lectura para entender el mundo un poco mejor.

16 comentarios:

Mateo dijo...

Leyéndote me doy cuenta que para mí, y algunas personas que me rodean, leer es una necesidad. Nunca será ni una pose ni una imagen para alabar. Bueso será no enjuiciar... Y la gente que no lee, seguro que cuando tenga necesidad leerá. Bueno, también hay que pensar que hay múltiples textos que leer, no solo "erudiciones": periódicos, recetarios, folletos de montaje, guías de viaje, propaganda, instrucciones de funcionamiento,...

lammermoor dijo...

¿No puedes darme la referencia de alguno de esos ensayos?
También yo creo que hay muchas maneras de disfrutar de la lectura y que un mismo lector puede buscar distintas cosas en diferentes momentos. Y que el hecho de leer no te hace necesariamente mejor, lo mismo que viajar, si no lo haces con la mente abierta tampoco te va a aportar nada. Interesante tema.

Zeberio Zato dijo...

Cómo me alegro de que un lector desmitifique el hecho de leer como un don superior. Estoy completamente de acuerdo contigo.

Eso sí, no me puedo quitar de la cabeza una cierta sensación de lástima cuando conozco a alguien que dice que no le gusta leer. Es como si alguien dijera que no le gusta el cine, o echar un polvo. Quizás es que esos son placeres tan grandes para mí que tiendo a proyectarlos en los demás...

Buena reflexión, discreto lector.

chose dijo...

Es una maravilla poder discutir de un tema que me gusta con personas que tienen criterio y argumentos.

Se me ocurre que la diferncia entre lectores podria venir por el grado de pasion con que afronten dicha tarea.

Nada nuevo si pensamos que este ingrediente, la pasion, es consustancial al exito de todo proyecto.

Saludos.

Sara Royo dijo...

Para gustos, los colores. Hay a quien le encanta el marisco y hay a quien le encanta leer. Yo detesto el marisco y me chifla leer. No soy mejor por mi afición a los libros, ni más tonta (como la mayoría de la gente me dice) por preferir una tortilla francesa a una nécora. Q cada cual haga lo q más le guste, sin erigirse en juez de nada ni nadie. Y aquí paz, y después gloria.
Besicos.

bibliobulimica dijo...

Me ha fascinado tu entrada Juan. Los lectores no poseen (poseemos) ninguna cualidad especial...un lector lleva lo que es al libro que lee. Sus actitudes ante la vida, creencias, prejuicios y rigideces mentales. Es por ello que el mismo libro puede ser diferente para cada lector.
¿La lectura transforma? si, pero para ello se necesita un ejercicio por parte del lector. Se necesita cierta apertura a lo diferente, a escuchar a quien piensa diferente a mí, a quien ha vivido con otros antecedentes, en otras circunstancias. A que yo decida darle la oportunidad al autor de prestarme su cristal para ver MI mundo a través del suyo. Entonces, la lectura transforma, porque me sacará de la zona de confort desde donde me explico el mundo.
Habrá lectores que leen peleando todo el tiempo con el autor, que si está equivocado, que si podría haberlo escrito mejor, que si está loco con su planteamiento...a ese lector difícilmente lo transformará ningún libro.
un abrazo Juan y gracias por la oportunidad de estos diálogos.
Ale.

Anónimo dijo...

Estimulante tu entrada, Juan. Interesantes vuestras reflexiones... yo estoy muy de acuerdo aún cuando tengo que reconocer que en mi rol de madre siempre me ha costado relajar expectativas y mis ganas se me notan en demasía, creo... pero es honesto reflexionar y constatar cómo la actitud frente a la lectura está tan vinculada a las actitudes frente al otro, a nuestro estar en el mundo; eso, por un lado redunda en su importancia, y por otro invita al respeto, la comprensión, siempre al respeto ... Memes

Teresa dijo...

Cómo he disfrutado de tu escrito y de los comentarios, estupendos. Casi no se puede añadir nada. Cada lector es un mundo, nada nos hace mejor ni peor, yo creo que la lectura ayuda y mucho pero según la condición humana de cada lector.
Pero pienso que leer es algo tan fantástico, que aprendes tanto estre las hojas de un libro.
Un placer leerte
Un saludo
Teresa

Pablo Alcázar dijo...

Leer se convierte así en algo bueno, por naturaleza. Una actividad 'religiosa'. Como lo era antes de la Ilustración, el rezar. Marcada la lectura positivamente, porque es actividad pacífica, porque el leer te quita de cosas peores, porque el leer te obliga a mantener un diálogo complejo con mentes superiores de las que vas a aprender y porque "la literatura puede promover la reflexión ética"... la lectura pasa a ser una de las devociones de la religión civil, de la politeya: conjunto de prácticas y creencias que conforman al ciudadano.

Anónimo dijo...

Somos alumnos del Albariza y nos gustaria hacerte saber lo que pensamos de su texto. Discrepamos en el asunto de que los no lectores son analfabetos, ya que hay gente que debido a su ocupación profesional no disponen del tiempo suficiente para disfrutar de la lectura. También es cierto que los lectores disponen de un vocabulario más rico y variado y esto beneficia en el caso de relacionarse con la gente y a la hora de encontrar oficio. En este caso beneficia porque ese aspecto hace parecer más cultos a las personas lectoras.
Gracias por su atención.

Alumna del jies Albariza MnyA dijo...

con comentarios como estos, podemos darnos cuenta que leer es algo mas que un simple pasatiempo,que una simple afición, es algo que todos debemos realizar pues nos ayuda a formarnos. No todas las personas entendemos de la misma manera un libro, una opinión o una simple crítica, sino que cada uno lo hacemos según nuestra imaginación segun nuestros ideales, y eso es lo que nos ayuda a diferenciar en cada persona si nos ha gustado o no un libro, un relato una simple opinión...

Anónimo dijo...

Hola,soy un alumno del IES Albariza. Al terminar de leer su artículo me he dado cuenta de que estoy de acuerdo con su opinión. Ya que cada uno cuando lee es diferente y se expresa de forma diferente y por el hecho de leer una persona no es diferente a los demás.

Alumnos IES.Albariza dijo...

Hola Juan Mata, somos alumnos del Instituto IES.Albariza de Mengíbar, estamos de acuerdo con lo que usted dice, porque la lectura es una forma de divertirse como otra cualquiera, y no porque una persona sea lectora debe considerarse superior moralmente a otra que no lo es.

Anónimo dijo...

Somos alumnas del I.E.S. Albariza y estamos de acuerdo con su opinión, ya que opinamos que las lecturas no siempre nos hacen mas cultos, ya que en la mayoria su contenido esta hecho para la diversión, el entretenimiento y con una historia imaginada que nos lleva a un mundo irreal y nos hace olvidar un poco nuestra realidad. Un libro puede tener muchos significados en uno solo, pues aunque tenga una intención clara, puede ser interpretada de diferentes formas. Las personas que no leen quiza no lo hagan porque no han encontrado la magia de la lectura, y lo ven como una carga o pesadez, pero sin por ello deben ser menos inteligentes. Pueden simplemente realizarse intelectualmente a través de otros tipos de conocimiento a través de la influencia de sus padres, de sus conocidos, etc, y quiza ellos tengan unos valores más definidos que otras personas.

Anónimo dijo...

Hola, somos alumnos del IES Albariza.
Me a gustado mucho su reflexión sobre la lectura y de los lectores, pero pienso que porque leas no tienes porque ser mas que los que no lo hagan.Aunque los que es cierto que los que leen tienen más variedad de palabra.

Anónimo dijo...

Hola Juan Mata, gracias a su charla me he dado cuenta de que no porque una persona sea lectora sera mas superior a otra, en su charla he sentido un gran interes por algunos libros como 'Joana' o el texto sobre el terrorismo, el cual no recuerdo su nombre. Para terminar, quisiera ofrecerle mi mas sincera enhorabuena por su visita a este centro, un cordial saludo del instituto Albariza.
Firmado:4ºA