13 de noviembre de 2009

A propósito de Juul

Cumplo hoy un deseo muchas veces postergado: escribir algunas reflexiones acerca de un libro que estimo particularmente, Juul, publicado en España por la editorial Lóguez y cuyos autores son Gregie de Maeyer y Koen Vanmechelen.


Desde su publicación en 1996, en Bélgica, Juul ha sido un álbum ilustrado muy controvertido, admirado por muchos y rechazado por muchos otros también. A nadie deja impasible. Estos días, como parte de las reflexiones que estoy haciendo con mis alumnos sobre el significado de la literatura y, específicamente, de la literatura infantil y juvenil, lo he presentado en clase. Su lectura, como viene ocurriendo desde hace años, ha conmovido, ha provocado debates intensísimos, ha reabierto heridas, ha hecho pensar, ha introducido la vida en la clase. Para quienes no conocen el libro les será difícil entender lo que supone leerlo. Únicamente diré que es un libro descarnado y sobrio, terrible y delicado a la vez, capaz de suscitar las catarsis más puras y los pensamientos más agudos. Esos son los argumentos que mejor hablan en su favor. Sentir y pensar: ¿qué más puede ofrecer un libro de ficción? Y hablo no sólo de lo que ocurre en un aula universitaria, sino de lo que origina también en centros de enseñanza primaria y secundaria o en bibliotecas. Es un libro que habla del dolor, pero también del amor. Habla del daño, pero asimismo de la reparación. La extrema violencia que a tantos espanta no debería hacer olvidar el gesto final de Nora, su compasión y su aliento. Es un libro turbador, hermoso, necesario. Léanlo y juzguen. (En la Red está reproducido el texto, pero me parece que pierde relevancia sin el acompañamiento de las ilustraciones. En este enlace pueden encontrar además un muy buen relato de una experiencia con niños en torno a Juul.)

Quiero aportar un texto que ayer mismo me entregó una alumna. Tengo su autorización para reproducirlo. Lo hago como testimonio de un sufrimiento y como demostración de las emociones que la literatura, a través de un pequeño álbum ilustrado, puede provocar. Y también como homenaje y agradecimiento a la alumna que tuvo el valor de hablar públicamente, pues fui testigo del esfuerzo que tuvo que hacer. Ella es en esta ocasión la portavoz de otras muchas víctimas, algunas de las cuales contaron su experiencia en clase. Otras callaron por pudor o por falta de fuerzas. O por no aparecer ante los demás con el estigma de ser una víctima, que es el castigo añadido que deben padecer. Su silencio es legítimo, pero no lo es el de los demás. El silencio de los consentidores o de los indiferentes los convierte en cómplices de los acosadores, de los que establecen su lugar en el mundo a partir de la humillación y el maltrato a los demás. Nuestro deber es dar voz y amparo a quienes en algún momento de sus vidas han soportado el golpe arbitrario de una palabra o de un puño.



He aquí el texto que fue leído en clase y que luego me fue entregado. Por consideración, omito el nombre de su autora. Les ruego que lo lean con la conciencia de estar entrando en una intimidad dañada.

Preferiría no haberme cruzado con este libro jamás. No dejo de reconocer que puede ser útil para la educación de los más pequeños, pero, sinceramente, creo que yo no estaba preparada para afrontarlo. Al llegar a casa rompí a llorar. Preferiría no haber recordado todo aquello que recordé cuando escuché esta historia. Puede que sea porque soy débil, quizás no, quién sabe. Quizás deba afrontar la realidad que presenta este libro y mirar hacia delante. Quizás debiera admitir que, como Juul, me deshago en piezas. Por desgracia, yo sólo sé mirar atrás. A veces el pasado es demasiado doloroso como para ser olvidado.

A veces el pasado quema. A veces el pasado mata. Al fin y al cabo vivir en el pasado no es vivir.

Algunos compañeros participaron en clase para hablar de los problemas que el libro planteaba, yo quise, pero ciertamente no pude. No podía articular palabra acerca de este tema. No podía hacerlo... no tengo fuerzas para ello.

Sé lo que es sufrir burlas y críticas de los demás acerca de tu físico y de tu persona. Pero también sé algo peor, recibir críticas de ti misma. Es increíble cómo la concepción que los demás tengan de ti y de tu físico te puede condicionar. Es increíble cómo sus burlas y comentarios pueden cambiarte la vida.

Ser tratada como alguien inferior, un ser grotesco o "desagradable a la vista", ser aislada por ello... ¿Quién es capaz de aguantar eso? Yo no lo fui. Aún no lo soy.

Sé lo que es dejar de comer. Sé lo que es sentirse obesa. Sé lo que es tener una imagen distorsionada de ti misma. Sé lo que es odiarse, sentirse siempre a disgusto e inferior. Sé lo que es sentir vergüenza de ti misma, odiar tu físico. Lo sé.

Es increíble cómo la opinión de los demás puede cambiarte. Sencillamente, increíble. Aún hoy en día mantengo esta sensación de desaprobación por parte de todos, por mi propia parte inclusive. Es cierto que ya estoy recuperada, pero si algún día luché por ello fue más por mis familiares que por mí. Odio hacer sufrir a los demás, pero sin embargo parece que no odio hacerme sufrir a mí.

Este libro me recordó mis días ingresada en el hospital, mis días sin asistir a clase... tantos días. Aquellos días en los que no era capaz de sonreír.

Hoy por hoy trato de serlo, sonreír, ser feliz. La verdad es que no trato este tema con mucha gente, por no decir que sólo lo trato con mis amigas de mi ciudad. Sin embargo, hoy me animé a hablar. Hablar para liberarme y olvidar. Hablar para dejar de pensar como pienso, sentir como siento, vivir como vivo.

Quiero tratar de ser feliz e intentar aceptarme tal y como soy. Ojalá algún día llegue a gustarme a mí misma. Prometo intentarlo.

Por ello, recomiendo la lectura de este libro, para que tanto acosadores como acosados, oprimidores como oprimidos, sepan las consecuencias que pueden tener las burlas y críticas que los niños suelen realizar.

No todo el mundo es suficientemente fuerte como para afrontar esas cosas.

Yo aún no lo soy, pero algún día lo seré.

17 comentarios:

El Profe dijo...

Enhorabuena. En primer lugar a esa chica que ha tenido el valor de enfrentarse con sus fantasmas para seguir viviendo. Ese es el camino de la maduración personal, imprescindible para poder después ayudar a los demás (como persona, pero también como educador...)
Y enhorabuena a ti, Juan Mata, por tu trabajo, por tu entrega, por esa labor de formación de futuros formadores a través de la literatura.
Un saludo afectuoso.

22222 dijo...
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lammermoor dijo...

He leído la entrada y también he visitado el enlace que nos has dejado sobre la experiencia de Paco Abril. NO se que decir, ¿que resultan perturbadoras?; cualquier cosa que diga, sonará huero
Tan solo darte las gracuas por hacernos, de nuevo, reflexionar.

jg dijo...

No lo conocía, pero con el tema has despertado enormemente mi curiosidad.
Gracias.

Rose dijo...

Como ya te comenté, precisamente llegué a tu blog gracias a un artículo tuyo sobre este libro y sobre "Madrechillona" en CLIJ, ambos magníficos álbumes, como todo lo que he visto hasta ahora de Loguez, en mi opinión.
Mi hijo me pide a menudo que lea Madrechillona. Juul espera pacientemente en la estantería del salón, porque creo que es un poco pronto para leérselo (tiene cinco años). Efectivamente, es un libro que no deja indiferente, y entiendo perfectamente que a tu alumna le duela haberlo leído. Sabiendo lo que remueve su lectura aún sin haber sufrido acoso, imagino lo duro que debe ser revivir el dolor, la frustración, la amargura.
Enhorabuena por esas experiencias. Seguro que a tus alumnos tampoco les dejan indiferentes...

Memes dijo...

Me sumo a tu homenaje y reconocimiento; gracias mujer valiente y generosa.
No es fácil subirse al tren de la expresión cuando mirarnos duele, pero es bien recofortante reconocer la mano amiga que te aúpa, y... ¡ya se está en el viaje!
Leer,con pudor y respeto, sus reflexiones y sentimientos me transmite fuerza, esperanza y ganas de viajar, lo mas ligera de equipaje, siempre pálante y cuidando bien las compañías...
E l libro, tus y sus reflexiones son un canto al buen trato; no podemos hacer otra cosa que aprender de Nora; creo que no hay otra solución...
.

mic dijo...

A pocos días de leer esta entrada, viví dos situaciones áulicas que se relacionan: en un caso dos adolescentes se empezaron a golpear y en el otro una alumna reflexionó acerca del hábito del insulto. No tenía el libro, de manera que apelé a la narración y a lo que recordaba del enlace que usted sugirió. Me escuchaban como si tuvieran 4 años y les contara La Sirenita. Una vez más Gracias

bibliobulimica dijo...

Mi querido Juan:
No conozco el libro, pero lo buscaré para leerlo.

Sobre el escrito de tu alumna, se me encogió el corazón al leerlo. ¡Cuánto dolor puede esconderse detrás de una fachada que los demás podemos pasar por alto! Sin duda, el mayor dolor del mundo viene de la propia desaprobación, no hay mayor verdugo en el mundo que el que vive dentro de uno.

Espero que tu alumna un día pueda decir orgullosa, como dice 1a Corintios 15, 10 "Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo"

Un abrazo grande,
Ale.

discreto lector dijo...

Gracias, estimado Profe, por tus palabras, que sé que tienen un significado que va más allá del afecto como lector del blog. Sé que aprecias las palabras de esa alumna con sentimientos muy especiales. Gracias de nuevo.

A veces, estimada Lammermoor, el silencio comprensivo y protector es la única reacción que nos corresponde ante tan íntimas confesiones. Pero eso es mucho. Escuchar lo que dicen las víctimas, es decir, prestar atención a sus palabras, es el mejor modo de que nos sientan próximos.

Estoy seguro, estimado JG, de que la lectura de 'Juul', si no has leído ya el álbum, te gustará. O mejor: te hará sentir y pensar de un moco particular. Por fortuna, la editorial Lóguez acaba de reeditarlo.

Te agradezco una vez más, estimada Rose, que compartas con nosotros los gustos literarios de tu hijo. No sabes cómo me ayudan esos testimonios. Desde luego, 'Juul' puede esperar, debe esperar, a llegar a sus manos. En cualquier caso, qué conmovedor es pensar que llegará a él a través de ti.

Naturalmente, estimada Memes, la delicadeza debe ser una de las cualidades principales de cualquier profesional de la enseñanza, y más aún en circunstancias como las que estamos comentando. Una de las quejas más frecuentes de quienes han sufrido alguna forma de acoso es la desatención de sus profesores, su indiferencia o su ceguera.

Cómo me emociona, estimada Mic, el testimonio de esa experiencia, pues confirma lo que venimos reivindicando en este espacio: la potestad maravillosa de la literatura para provocar la reflexión emocionada o la emoción reflexiva, tanto da. Gracias.

La soledad, estimada Ale, con que tantos adolescentes y jóvenes deben enfrentarse a esas situaciones dolorosas e injustas es un sufrimiento añadido al que ya padecen. Se requiere mucho coraje para seguir adelante. Por eso la palabra compartida es tan liberadora. No repara del todo el daño, pero lo alivia.

[Añadiré que el comentario suprimido estaba escrito en chino, procedía de Taiwan y era de dudosa intención. Antes de ocasionar algún problema con los enlaces opté por eliminarlo]

Carolink dijo...

Hola. Acabo de encontrar esta entrada, absolutamente desarmante, buscando cosas sobre "el mal en la literatura infantil". Esta noche, nuestro programa de radio está dedicado a ese tema. (Se puede escuchar en directo, a las 21 h. en www.radiocarcoma.com y a posteriori en quiereshacerelfavor.wordpress.com). Gracias por todo.

Félix Albo dijo...

Genial y gracias. Tenía este álbum guardado con cariño, como usted, sin saber cómo presentarlo. Ahora ya lo sé. Permítame enlazarlo a mi biblioteca de los elefantes.

Es un libro del que siempre hablo y enseño en mis charlas a docentes y padres/madres. Éste y el de la isla. Rompe con la idea sedimentada de la literatura ñoña en álbum ilustrado. Es un libro de puertas a la conversación, a la escucha, al compartir ideas, emociones, pesnamientos y recuerdos. Es un libro imprescindible, aunque haya gente que no le guste, pero como reflejas, a nadie le deja impasible y, creo, ese debería ser uno de los objetivos de todo libro. Remueve emoción y razón, mezclándolas y armando unos lios a veces difíciles de desenredar, pero merece la pena.

Gracias por tu artículo y gracias por llevar a la Universidad álbumes ilustrados y provocar experiencias como la que tu alumnado compartió y vivió. Es un lujo nada común.

discreto lector dijo...

Carolina, gracias a tus palabras he tenido ocasión de conocer Radio Carcoma y de escuchar el programa dedicado al mal en la literatura infantil. Permitidme, en primer lugar, que os felicite por la osadía de abordar un tema tan delicado y, en segundo lugar, que lamente los inconvenientes con los que os encontrateis para hacerlo. El tema es lo suficientemente importante como para darle una segunda oportunidad. Se dijeron en el programa cosas muy interesantes y se plantearon interrogantes que exigen seguir pensando. Enhorabuena por el programa, cuyo título ya merece toda clase de elogios.

Félix, me siento muy feliz sabiendo que mi experiencia ha podido contribuir en algo a tu trabajo. Pienso que en un buen ambiente y con una actitud confiada la lectura de Juul puede resultar una experiencia inolvidable. El temor de los adultos a que un libro así abrume o traumatice a los lectores está injustificado. Los niños o los adolescentes reaccionan de un modo natural. Es un libro emocionalmente liberador e intelectualmente provocador. Da que pensar y da que hablar, que es lo máximo que podemos pedir a un libro. Gracias.

Manuel J. Mimbrera dijo...

Hola, estimado Juan, tuve el placer de conocer este magnífico libro en una ponencia de un curso de bibliotecas en Jaén hace como 4 años, y nos lo presentaste junto a Madrechillona, y mi concepto de la literatura infantil cambió. Me supuso un enorme cambio en la forma de pensar en los demás. Ahora intento mostrárselo yo a mis alumnos, algunos de los cuales ya conociste el pasado curso en el IES Albariza de Mengíbar. Es cierto que no deja a nadie indiferente este libro, y esa zozobra e inquietud intento aprovecharla para enviar un mensaje a los alumnos. Enhorabuena a esta alumna tuya, yo no habría sido capaz de hablar ni de escribir. No cabe duda de que actos de valentía como este solapan, aunque no justifican, el silencio de tantos. Un afectuoso saludo.

discreto lector dijo...

Manuel, me hace muy feliz leer tus palabras. Saber que uno puede cambiar la percepción de otra persona sobre la literatura infantil, por ejemplo, es lo máximo a lo que un profesor puede aspirar. Son libros que a nadie dejan indiferente. ¿A qué más pueden aspirar esos dos breves pero intensos libros? Recuerdo mucho a tus alumnos, la verdad.

Momo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Momo dijo...

Amén.

Juam dijo...

Como Juul, has cogido el lápiz entre tus labios y han brotado las palabras que nos cuentan lo que te ha pasado, lo que has sufrido y como te sientes. Sólo nos queda escucharte, leer tu bello texto. Necesitamos a Juul para ponernos en su lugar, para estar con él, para cuidarle y que nos cuide.
Un beso para Juul y otro para ti.
Grracias por hacernos participes de tu historia.