3 de octubre de 2008

Los caminos de Elisa I

Ésta es Elisa.

Elisa tiene 6 años y un hermano, Peter. Ambos tienen un gato al que han llamado Silma.

Hace unos meses, a propósito de una reflexión sobre los comienzos de la escritura en los niños, adjunté un texto de Elisa para ejemplificar ese proceso. Cuando escribió su hermoso cuento, Elisa tenía tres años y medio. Su determinación era manifiesta.


Desde entonces su aprendizaje continuó. Fue dibujando, dibujando, dibujando...


... y alcanzando todas las etapas que los niños recorren hasta aprender a leer y escribir: las escrituras continuas y onduladas, el lento aislamiento de las grafías del alfabeto a partir sobre todo de las letras de su nombre, la diferenciación entre letras y números...

Su nombre, que es la primera palabra que los niños suelen aprender a escribir, ha estado omnipresente en estos años.










Hace un año, y de modo espontáneo, realizó a lo largo de una tarde una tarea titánica. Comenzó a copiar concentrada y minuciosamente el cuento que en ese momento le estaban leyendo en la escuela,
El dragón Danilo. Lo más portentoso es que el texto del cuento estaba escrito con letra minúscula y Elisa lo copió con letra mayúscula, demostrando así, de modo oblicuo, que a su modo y en silencio había logrado dominar las correspondencias entre letras minúsculas y mayúsculas. No dejo de asombrarme.

En el mes de julio de este año le hizo un regalo a su padre. Comenzaba a ensayar las minúsculas.

Luego, el verano, con su sensitiva sucesión de juegos y revelaciones, aminoró sus conocimientos. Dejó de practicar y olvidó un poco lo que había aprendido.

Hace unas semanas comenzó la educación primaria en el colegio público del pueblo donde reside. Está feliz. Aún habla de la escuela como un lugar de diversión y conocimiento. Muestra lo que hace diariamente con un sentimiento de orgullo y afirmación personal. Ya juzga sus antiguos trabajos como el vestigio de un tiempo casi ajeno: "Eso lo hice cuando era pequeña". Ahora está en la fase de dominar la correspondencia entre fonemas y grafemas y ha comenzado a reparar en la ortografía. Lee con soltura algunas palabras y se enfada si los adultos muestran impaciencia o le corrigen algún error. Tiene conciencia de que sabe hacer las cosas bien y no le gusta que los demás no la entiendan.

He pensado que sería interesante mostrar la aventura cognoscitiva de Elisa en este primer año de entrada en la enseñanza primaria. Lo hago, no obstante, con la sensación de estar invadiendo un espacio íntimo, vulnerable. Pero al mismo tiempo sé que mostrar ese acontecimiento es un acto de celebración, de elogio a todos los niños que con más o menos esfuerzo alcanzan el dominio de la escritura. Al mismo tiempo es una alabanza de la labor de sus maestras y sus maestros. Siento una gran admiración por la inteligencia y la confianza de los niños. Si se hacen las cosas bien esa conquista los colma de felicidad. Cuando consulté a Elisa la posibilidad de dar cuenta periódica de sus trabajos se mostró conforme. Cuando le apetezca se asomará a este blog y sus padres le leerán lo que voy escribiendo.

Ése es mi propósito: ir dando noticias de los progresos de Elisa. Sé que la culminación de ese aprendizaje es uno de los momentos capitales en la vida de los niños, y lo será por supuesto en la de Elisa, y quiero ofrecer la oportunidad de asistir a ese prodigio con los ojos abiertos, emocionados, admirativos.

6 comentarios:

Rayuela dijo...

¡Qué precioso post y qué preciosa idea! Siempre he encontrado asombroso el proceso por el que aprendemos a leer y a escribir. Ahora es algo sin lo que no podríamos vivir, algo que no nos cuesta (o no debería) y que abre puertas y ventanas, ¿pero cómo fue el inicio? Me recuerdo repitiendo una letra renglón a renglón, llenando carillas de mamás mimosas que amasaban la masa sobre la mesa... Pero me queda poco más del proceso de aprendizaje que, visto en la distancia, es duro y fabuloso por igual.

Juan Mata dijo...

Sí, estimada Rayuela, aprender a leer y escribir es una experiencia asombrosa. Vista desde la distancia puede parecer sumamente fácil, pero en el tiempo en que se produce es a la vez, como dice, dura y fabulosa. Lamentablemente, para muchos niños puede resultar incluso traumática y decepcionante. Ningún ser humano, y menos aún un niño, debería quedar excluido de ese don. Tenemos, como adultos, esa inmensa responsabilidad.

Por mi profesión, soy testigo habitual de procesos como los de Elisa. Y nunca dejo de maravillarme. Por ello pensé que sería muy grato compartir con los lectores uno de esos itinerarios.

La memoria de mi aprendizaje es muy difusa. Me acuerdo sobre todo de las cartillas Palau y las repeticiones inacabables de palotes y letras en los cuadernos Rubio. Echo en falta algunos recuerdos más vivos. El caso es que aquí estamos, usando internet, redactando blogs, comunicándonos a distancia mediante la escritura... Y todo, en efecto, comenzó con las mamás y los mimos, las mimosas y la masa sobre la mesa.

Anónimo dijo...

Hola, somos Peter y Elisa, hemos leído tu página en internet y nos ha gustado mucho. Otro día te mandos (Peter) un cuento corto que estoy escribiendo para el colegio, y (Elisa) otros dibujos. Mañana vamos a la montaña. Adios, Elisa y Peter

Juan Mata dijo...

¡Cuánta alegría me ha producido vuestro comentario, Elisa y Peter! Vuestras palabras son el mejor regalo que podía esperar. Me siento muy feliz al saber que os ha gustado esta página mía, que a partir de ahora es también vuestra. Estáis invitados a enviar todo lo que os apetezca, bien dibujos o bien cuentos. Los lectores de este blog se sentirán muy contentos.

Gracias por escribir.

Escarcha dijo...

¡Qué ricura de niña!
Se me cae la baba con el cuento de Danilo que, por cierto, qué bien caracterizado con los dientes ahí, el pobre, todo lesionado de la dentadura :D ¡qué bien dibujas, Elisa! Y Peter, seguro que tienes por ahí alguna obra de arte esperando salir a la luz... :P
Por cierto, a mí me encantan los gatos, tengo una siamesa de 14 años que se llama Susi (ya es toda una abuela, pero se mantiene joven y sana con el cariño que recibe en mi casa).
Un besito a todos =)y encantada de conocerte, Elisa.

Juan Mata dijo...

Les gustará mucho a Elisa y Peter leer tus palabras, amiga Escarcha. La verdad es que son dos niños muy curiosos y felices.